sábado, 31 de marzo de 2012

Bar el Patillas.

A veces me pregunto que habría sido de la historia de la cerveza española sin los bares. La pregunta no es baladí, cuando en España un frigorífico era un objeto de lujo, sólo en los bares se disponía de hielo o de electrodomésticos que permitían enfriar el líquido de Gambrinus y desde allí se impulsó el consumo de cerveza desde fines del siglo XIX. 
En Burgos existe un bar digno de ser conocido, se llama el Patillas y está en la Calle Trinas esquina con la Calera.  Os cuento su pequeña historia.
Fue fundado por Elías Quintano el primer día de enero de 1914. El bar ha pasado por las manos de su hijo Baldomero y su nieto Amando, quien en la actualidad, ayudado por Charito, regenta el negocio.
Baldomero y sus inconfundibles patillas.
 En el Patillas las paredes rezuman historia, cubiertas totalmente por carteles de época y fotos de sus fieles clientes. Por él han pasado personalidades tan dispares como Miterrant, Bertín Osborne y Joan Báez. Pero sobre todo, el carácter del Patillas no lo imprimen solamente las patillas del dueño, lo imprime la devoción a la música que se respira dentro. Es el lugar en el qué desde antiguo se ha cantado y se ha disfrutado del Burgos más alegre. Fue refugio del flamenco en estas frías tierras del norte. Alex Grijelmo (director de la Agencia EFE) templaba su guitarra de joven. Elías toca el laúd, y los martes Maceo, histórico y nonagenario almendrero de Lerma canta y baila con las "mozas" de la ciudad que logran seguirle el ritmo.
Amando nos recibe con su Laúd
El Ayuntamiento ha dedicado una calle a tan interesante lugar y el bar se ha convertido, por si mismo, en un reclamo turístico de la ciudad de Burgos. Sin embargo, el relevo generacional se presenta complicado. Por un lado adecuar el bar a las actuales normativas supondrían destruir su personalidad, por otro hay que buscar a alguien que lo lleve y sepa mantener su carácter. Quizá la declaración del Patillas como bien de interés cultural arreglaría el problema.
Y para beber: Mahou y San Miguel, que estamos en Burgos, y la simpatía de Charito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario